Diferencias respecto a otros Métodos

La mayoría de métodos, técnicas y ejercicios físicos aumentan la presión en el abdomen y el Método Hipopresivo Marcel Caufriez la disminuye. Al observar y ejecutar los ejercicios hipopresivos se puede sentir fácilmente como la actividad muscular que se percibe en la faja abdominal y el suelo pélvico no es voluntaria, se ve como la barriga entra sola y se nota como el suelo pélvico sube y esta es la gran diferencia con estos métodos como el de Tupler, Pilates, Kegel o los tradicionales abdominales que contraen de modo voluntario estos grupos musculares.

Los efectos de unos y otros métodos son totalmente diferentes y los puede notar cualquier persona que sea convenientemente asesorada en el Método Hipopresivo. La sensación que se percibe es que al realizar un ejercicio hipopresivo todos los órganos suben, ascienden mientras que al hacer un ejercicio de otro método descienden o son empujados hacia fuera. El Método Hipopresivo respeta la fisiología de la faja abdominal y del suelo pélvico, potencia su aguante ante los lógicos esfuerzos que se realizan en la vida cotidiana y deportiva. La musculatura que forma la faja abdominal y el periné no es igual que la que conforma los músculos esqueléticos que se insertan en hueso como el cuádriceps, el bíceps o el deltoides que tienen una función de proporcionar movimiento. La faja abdominal y el periné son músculos parietales (tienen como función hacer de pared para sujetar, hacer de contención).

Algunas personas que realizan muchos ejercicios abdominales normales tipo crunch y también las personas que entran el abdomen voluntariamente como recomienda en su método Julie Tupler o el mismo método Pilates, pueden no tener una faja abdominal en buenas condiciones, por lo que cuando están de pie o sentadas relajadamente observan que, si no entran la barriga voluntariamente, se les abomba, les sale hacia fuera y si bien saben muy bien entrar voluntariamente el abdomen o tensar conscientemente este grupo muscular (tienen buen tono de esfuerzo), cuando están de pie o relajadamente sentadas se aprecia un abdomen algo o bastante prominente que denota claramente que tienen muy poco tono de reposo. Se observa también que cuando tosen, gritan o hacen un esfuerzo, en el que no hay un antecedente voluntario de contracción del abdomen, la barriga va hacia afuera y el suelo pélvico va hacia abajo. Esto es el primer síntoma de lo que puede ser más adelante una incontinencia urinaria y/o prolapso de vejiga, útero y/o recto en las mujeres.

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